Sobre las 8 de la mañana antes de que sonara el despertador, que no solemos hacer mucho caso (pobre), abre la puerta la del papito, que entra como si nada y al verme allí tostao, se asusta, cambia su expresión a un "lo siento, papi" y cierra la puerta. David se había levantado a correr. Tiene campeonato de Taek-wondo en Montevideo el día 5 de noviembre, y tiene que llegar en forma.
Nos sentamos en las mugrientas mesas del salón que vimos la noche antes desde la calle y pedimos un desayuno por 4 pesos (casi 1 euro). El café con leche no puede ser pq no hay leche. - Vos querés un café batido o mate cocido? - un café batido que suena bien. Para mi desgracia es un asqueroso nescafé, pero lo peor no había llegado. - Para comer que tienes? - Pan. Bueno unas tostadas ricas seguro que nos vienen muy bien. - Pues nos pones pan. Diosssssssssss que es esto?!!! Sin una expresión muy animada en su cara, la muchacha nos deja en la mesa un plato con trozos de pan cortados en triángulos. Y la mermelada?? y la mantequilla?? qué iluso. Era pan duro del día anterior sin más. Para más pena, además de soso y duro estaba rancio a más no poder. No puedo tragar eso por más hambre que tenga. Sinembargo Sam, a lo tonto no deja ni una miga de ese asqueroso manjar. Toma tus 10 pesos y te los introduces por el orto, maja.
Recorremos las destartaladas calles de Monte Quemado, y salimos a la general para hacer otro cerro de quilómetros hasta aproximarnos a la frontera con Bolivia.
Una y otra vez intentamos que suenen los mp3 de Sabina y Bunbury que grabamos en Iguazú pero reproductor se niega. En un día gris vamos avanzando por un terreno verde y ya montañoso de selva subtropical. Unas espesas nubes se esconden detrás de las inmensas montañas del norte. Dudamos si bajar a Salta y arriesgarnos y tirar "parriba". Con el tiempo así es tontería subir, pero subimos. Atravesamos una montaña entre la niebla y poco a poco, en la bajada, vamos viendo la escarpada orografía de esta parte, con impresionantes cortados plagados de cactus gigantescos que aquí llaman cardones.
Bajamos del coche para sacar alguna foto, pero con más buena intención que otra cosa, pq el frío se nos mete en los huesos. Y un poco más alante llegamos a Purmamarca, un pequeño pueblo precioso de casas de barro, famoso por estar en la base del cerro de los 7 colores. Esto, mejor verlo en foto que describirlo. Mirásemos donde mirásemos todo es espectacular. El agua va moldeando estas empinadas montañas, dejando formas picudas que al lavar muestran los colores de los sustratos de debajo. Cada sustrato es de un color, arcilloso, plomizo, amarillo, verdoso....
En el mercadillo de artesanía compramos unos gorros de lana de yama y algún recuerdo. David se compra todo para el frío. En su pueblo no existe el frío, y aquí se congela. Se gana el sobrenombre de El Misionero Cebolla, por la cantidad de capas que lleva. Unas fotos más y en ruta.

En nuestro viaje hacia Bolivia, llegamos a Tilcara, otra población al estilo de las de este valle, de barro y con unas calles en cuesta impresionantes, que tienen como fondo las paredes casi verticales de las montañas. El cielo es limpio y ello permite que muestre un azul casi negro. En un local muy rústico nos tomamos unos deliciosos "sangüis" de lomito, bien tostao con una salta tipo chimichurri. Una delicia por poco más de un euro. Y por supuesto una Norte de litro.

Un poco antes de Tilcara, paramos en la carretera a hacer un foto del cementerio de Maimará. Sin saber de dónde habían salido se nos acercan tres niñas morenitas de 8 o 9 años y otra más pequeña, que nos llaman señor y nos ofrecen unos regalos. - llévese este regalito señor. Nosotros, casi sin escucharlas decimos que no, pensando que algo nos costaría. Pero esta vez no. El regalo era gratis, con un pequeño esfuerzo para nosotros, y es llevarnos su dirección postal para que las escribamos y les mandemos ropita que en invierno pasan mucho frío acá. A nosotros esto se nos clava en el alma y durante el resto del día no logramos que se nos vaya de la mente, pensando en lo imbéciles que hemos sido de no traer ropa de España o material escolar. Algún plan B se nos tiene que ocurrir.
Seguimos por la carretera, por este valle escarpado multicolor de discurre de Norte a Sur. A nuestra derecha en amplímisimo y torrencial río Grande, que lleva un hilillo de agua solamente. Por su anchura, ver este río bajar con su máximo caudal debe ser un espectáculo.
Llegamos a Humahuaca, lugar donde dormiremos esa noche en un coqueto y apartado hotelillo. Desde allí tenemos privilegiadas vistas a la quebrada de Humahuaca. La luz de la puesta del sol fue increíble, mientras el frío no daba tregua.
Por la noche cenamos es un esperpéntico lugar, llamado Cultur Bar. Era una casa con un pasillo largo, cuyos dueños habían convertido en museo. Cada habitación era un pequeño museo. El conjunto era bastante horrendo. Para cenar había una mesa el pleno pasillo con toda la corriente de aire, y una mesa más en una de las habitaciones. Un tipo moreno de ojos hundidos, con la piel arrugada y una gorra que lo hace más oscuro todavía nos trae la parrillada de yama, arranstrando sus pies torcidos hacia adentro, y nos pregunta por el Kun Agüero. - Ustedes allá les dan el punto final que les hase falta, nos dice. Si pero en el aleti..... no se yo.
Nos sentamos en las mugrientas mesas del salón que vimos la noche antes desde la calle y pedimos un desayuno por 4 pesos (casi 1 euro). El café con leche no puede ser pq no hay leche. - Vos querés un café batido o mate cocido? - un café batido que suena bien. Para mi desgracia es un asqueroso nescafé, pero lo peor no había llegado. - Para comer que tienes? - Pan. Bueno unas tostadas ricas seguro que nos vienen muy bien. - Pues nos pones pan. Diosssssssssss que es esto?!!! Sin una expresión muy animada en su cara, la muchacha nos deja en la mesa un plato con trozos de pan cortados en triángulos. Y la mermelada?? y la mantequilla?? qué iluso. Era pan duro del día anterior sin más. Para más pena, además de soso y duro estaba rancio a más no poder. No puedo tragar eso por más hambre que tenga. Sinembargo Sam, a lo tonto no deja ni una miga de ese asqueroso manjar. Toma tus 10 pesos y te los introduces por el orto, maja.
Recorremos las destartaladas calles de Monte Quemado, y salimos a la general para hacer otro cerro de quilómetros hasta aproximarnos a la frontera con Bolivia.
Una y otra vez intentamos que suenen los mp3 de Sabina y Bunbury que grabamos en Iguazú pero reproductor se niega. En un día gris vamos avanzando por un terreno verde y ya montañoso de selva subtropical. Unas espesas nubes se esconden detrás de las inmensas montañas del norte. Dudamos si bajar a Salta y arriesgarnos y tirar "parriba". Con el tiempo así es tontería subir, pero subimos. Atravesamos una montaña entre la niebla y poco a poco, en la bajada, vamos viendo la escarpada orografía de esta parte, con impresionantes cortados plagados de cactus gigantescos que aquí llaman cardones.
Bajamos del coche para sacar alguna foto, pero con más buena intención que otra cosa, pq el frío se nos mete en los huesos. Y un poco más alante llegamos a Purmamarca, un pequeño pueblo precioso de casas de barro, famoso por estar en la base del cerro de los 7 colores. Esto, mejor verlo en foto que describirlo. Mirásemos donde mirásemos todo es espectacular. El agua va moldeando estas empinadas montañas, dejando formas picudas que al lavar muestran los colores de los sustratos de debajo. Cada sustrato es de un color, arcilloso, plomizo, amarillo, verdoso....
En el mercadillo de artesanía compramos unos gorros de lana de yama y algún recuerdo. David se compra todo para el frío. En su pueblo no existe el frío, y aquí se congela. Se gana el sobrenombre de El Misionero Cebolla, por la cantidad de capas que lleva. Unas fotos más y en ruta.
En nuestro viaje hacia Bolivia, llegamos a Tilcara, otra población al estilo de las de este valle, de barro y con unas calles en cuesta impresionantes, que tienen como fondo las paredes casi verticales de las montañas. El cielo es limpio y ello permite que muestre un azul casi negro. En un local muy rústico nos tomamos unos deliciosos "sangüis" de lomito, bien tostao con una salta tipo chimichurri. Una delicia por poco más de un euro. Y por supuesto una Norte de litro.
Un poco antes de Tilcara, paramos en la carretera a hacer un foto del cementerio de Maimará. Sin saber de dónde habían salido se nos acercan tres niñas morenitas de 8 o 9 años y otra más pequeña, que nos llaman señor y nos ofrecen unos regalos. - llévese este regalito señor. Nosotros, casi sin escucharlas decimos que no, pensando que algo nos costaría. Pero esta vez no. El regalo era gratis, con un pequeño esfuerzo para nosotros, y es llevarnos su dirección postal para que las escribamos y les mandemos ropita que en invierno pasan mucho frío acá. A nosotros esto se nos clava en el alma y durante el resto del día no logramos que se nos vaya de la mente, pensando en lo imbéciles que hemos sido de no traer ropa de España o material escolar. Algún plan B se nos tiene que ocurrir.
Seguimos por la carretera, por este valle escarpado multicolor de discurre de Norte a Sur. A nuestra derecha en amplímisimo y torrencial río Grande, que lleva un hilillo de agua solamente. Por su anchura, ver este río bajar con su máximo caudal debe ser un espectáculo.
Llegamos a Humahuaca, lugar donde dormiremos esa noche en un coqueto y apartado hotelillo. Desde allí tenemos privilegiadas vistas a la quebrada de Humahuaca. La luz de la puesta del sol fue increíble, mientras el frío no daba tregua.
Por la noche cenamos es un esperpéntico lugar, llamado Cultur Bar. Era una casa con un pasillo largo, cuyos dueños habían convertido en museo. Cada habitación era un pequeño museo. El conjunto era bastante horrendo. Para cenar había una mesa el pleno pasillo con toda la corriente de aire, y una mesa más en una de las habitaciones. Un tipo moreno de ojos hundidos, con la piel arrugada y una gorra que lo hace más oscuro todavía nos trae la parrillada de yama, arranstrando sus pies torcidos hacia adentro, y nos pregunta por el Kun Agüero. - Ustedes allá les dan el punto final que les hase falta, nos dice. Si pero en el aleti..... no se yo.